Científicas que abrieron puertas en Oxford

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El 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Desde la Comunidad de Científicos Españoles en Reino Unido, (CERU) nos unimos a las actividades preparadas para la celebración de este día. En la delegación de Oxford organizamos un tour por la ciudad en el que visitamos lugares emblemáticos en los que trabajaron científicas que ayudaron a entender mejor el mundo que nos rodea.

Es bastante sorprendente saber que, aunque las mujeres tenían permitida la asistencia a las clases de la Universidad de Oxford desde 1877, no fue hasta 1920 cuando se permitió la matriculación de mujeres en esta universidad.

Primeras licenciadas en la Universidad de Oxford

En esos primeros años, el número de inscritas en esta universidad estaba limitado a una mujer por cada seis estudiantes varones. Desde entonces, la situación ha mejorado considerablemente y, a día de hoy, el número de mujeres que se matriculan supera el de varones.

Durante los últimos 97 años las mujeres no sólo han sido alumnas, sino que también han formado parte de la investigación llevada a cabo en la misma. A modo de inspiración me gustaría hablar de algunas de ellas.

Prof. Dorothy Hodgkin

Puede que la científica más conocida de la Universidad de Oxford sea Dorothy Hodgkin, galardonada con el premio Nobel en 1964 por su estudio cristalográfico de la penicilina y la vitamina B12. Hodgkin se graduó en Química en 1928 en Oxford y, aunque realizó sus estudios de doctorado en Cambridge, regresó a Oxford en 1934 para establecer un laboratorio de rayos X. En él se determinaron las estructuras cristalinas de la insulina, la penicilina y la vitamina B12 entre otras sustancias relevantes para nuestra salud. Los periódicos locales, lejos de concederle el crédito que merecía, titularon la noticia sobre su premio Nobel como: “Un ama de casa gana el Nobel de Química”. Hodgkin no fue sólo una científica excepcional, también fue una gran defensora de los derechos humanos, en particular ayudando a otras científicas en países en vías de desarrollo.

También en la primera mitad del siglo pasado, encontramos otra científica muy importante en Oxford: Janet Vaughan, que estudió medicina.

Dr Janet Vaughan y su diseño para la botella de transfusiones sanguíneas

Durante su época de estudiante ya tuvo dificultades para poder tratar a pacientes, quienes no se fiaban de una mujer médico. Ante este hecho, Vaughan tuvo que practicar en numerosas ocasiones con palomas en lugar de con pacientes reales. Durante su estancia en Londres trabajó en el diseño de la botella colectora de sangre para las transfusiones, sistema que hoy lleva su nombre. Desde 1945, su centro de investigación fue el Hospital Universitario Churchill en Oxford donde siguió estudiando los problemas sanguíneos. Su libro, Las Anemias, fue uno de los primeros tratados especializados en enfermedades de la sangre.

En la actualidad podemos señalar otra gran científica que sigue siendo profesora en Oxford. Ella estudió en la Universidad de Edimburgo y su mayor contribución científica fue durante su periodo como estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge. Me estoy refiriendo a Jocelyn Bell Burnell.

Prof. Jocelyn Bell Burnell

Su caso es más que excepcional, ya que fueron sus observaciones las que llevaron al descubrimiento de la primera radioseñal de un púlsar, un tipo de estrellas de neutrones que emiten radiación de manera periódica. Su estudio fue galardonado con el premio Nobel de 1974, pero otorgado injustamente a su supervisor Antony Hewish en vez de a ella. Sin embargo, su contribución sí que ha sido reconocida por otras organizaciones, entre ellas la Royal Astronomical Society o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Por último, quiero destacar a otra gran científica de Oxford con contribuciones más recientes en el tiempo: Kay Davies, cuyos estudios genéticos han ayudado fuertemente a entender la distrofia muscular de Duchenne (DMD por sus siglas en inglés).

Prof. Kay Davies

Esta enfermedad se produce por una mutación en el gen de la distrofina, que produce una proteína defectuosa dando lugar a la degeneración progresiva de los músculos. En la década de los 80, Davies desarrolló una prueba capaz de examinar fetos cuyas madres tenían riesgo de portar dicha mutación. A finales de esa misma década, sus estudios concluyeron que existía una proteína más pequeña -pero aun funcional -llamada utrofina, que puede ser utilizada para compensar los defectos de la distrofina.

Estas científicas son un pequeño ejemplo de todas las mujeres que han contribuido al desarrollo en la ciencia y, por ende, en el mundo actual. Todas ellas son ejemplo de lucha, superación y creencia en uno mismo, cualidades que son independientes del género. Son el ejemplo de que la mujer puede y debe seguir luchando por un lugar justo en la actualidad. Científicas, amas de casa, abogadas, deportistas…, todas unidas por un futuro más igualitario.

Espero que este repaso por algunas de las científicas más importantes que han pasado por la ciudad en la que actualmente resido nos ayude a inspirarnos a nosotras mismas para seguir avanzando en la ciencia y la sociedad.

Nuevas generaciones de estudiantes de la Universidad de Oxford

Por Dr. Laura Martínez Maestro, investigadora postdoctoral en el Departamento de Física, Universidad de Oxford. Delegación de CERU en Oxford.