Mujeres pioneras en Arqueología y la importancia de la diversidad

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Cada febrero se celebra el Día internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia, cuyo objetivo es promover la igualdad de oportunidades y la paridad en ciencia e investigación alrededor del mundo. No obstante, subrayar la participación de algunas mujeres que han logrado destacar en campos del saber dominados por hombres puede tener un efecto simbólico y no efectivo, constituyendo una suerte de bomba de humo que, en realidad, no explora o resuelve las causas o consecuencias de esta desigualdad.

Destacar la presencia de mujeres pioneras en nuestras disciplinas científicas es una de las actividades de divulgación más populares cada vez que es momento de recordar las contribuciones de las mujeres al mundo científico. Es una actividad positiva que, primero, nos recuerda que algunas mujeres siempre han estado allí, incluso en los momentos en los que ciertos campos eran eminentemente masculinos (algo que, tristemente, todavía ocurre en algunas disciplinas). Al mismo tiempo, cada vez que aprendemos sobre el trabajo de estas pioneras, nos cuestionamos cómo es que no habíamos escuchado sobre ellas antes. Con un poco de suerte, en ese mismo instante algo hace ‘click’ en nuestra cabeza y nos damos cuenta de que las contribuciones de las mujeres a muchas disciplinas han sido ignoradas o empequeñecidas [1,2] en comparación con la de sus colegas masculinos. Ambas cosas – ver que las mujeres han estado siempre presentes en nuestras disciplinas y cuestionarnos por qué su presencia ha sido ignorada – son muy importantes, y muchos investigadores y colectivos están trabajando en ello. En arqueología, por ejemplo, el proyecto ‘trowelblazers’ [3] es una herramienta increíble para aprender sobre mujeres pioneras de todo el mundo que hicieron trabajo de campo — y no solamente en arqueología, sino también en geología y paleontología. Iniciativas similares son el proyecto ArqueólogAs [4], centrado en mujeres pioneras de la arqueología española, y el proyecto ArqueoFeminismo [5], el cual explica de forma muy didáctica, a través de Instagram, cómo el feminismo se emplea en Arqueología hoy en día. Otro proyecto también excelente es PastWomen [6], gracias al cual se estudia la historia de las mujeres desde una perspectiva arqueológica . No obstante, y siguiendo con la arqueología como ejemplo, el hecho de que la mujer participe en la disciplina no se reduce a una cuota (de hecho, en los grados suelen ser mayoría) o a romper el techo de cristal (que todavía no ha ocurrido, si se mira el número de catedráticos), aunque ambos sean objetivos loables y que deberían priorizarse. El problema es en realidad bastante más profundo y complejo, y no puede separarse del hecho de que, en nuestra propia sociedad, no hay igualdad entre hombres y mujeres. Hay estudios que indican que, en arqueología, ser hombre o mujer influye en la formación, publicaciones u oportunidades de trabajo de los investigadores [7,8]. Esto es particularmente cierto en el caso del trabajo del campo, ya que es percibido todavía como una actividad fundamentalmente masculina [9], una situación que no ocurre tan a menudo con el trabajo en museos o en el laboratorio.

Figura 1: Dorothy Garrod (1892-1968), primera mujer en ocupar una cátedra de Arqueología en la Universidad de Cambridge (UK). Crédito de imagen: Wikimedia.

Si las ciencias sociales queremos ser relevantes para la sociedad, tenemos que ser más reflexivas, analizando nuestras propias disciplinas y los sesgos desde los que las practicamos. En el caso de la arqueología, por ejemplo, no basta con observar la cantidad de mujeres arqueólogas; hace falta mirar qué tipo de investigación se hace. Con algunas excepciones, la arqueología ha sido, hasta hace bien poco, una disciplina dominada por hombres acomodados europeos y norteamericanos. Además, los temas de investigación a los que se dedicaban eran, lógicamente, los que interesaban a esos grupos demográficos, centrándose en cuestiones como el cambio tecnológico, la organización política y económica o el conflicto. Aunque siempre hay excepciones a toda norma, cabe decir que la carrera de buena parte de los arqueólogos del pasado estuvo basada en la investigación de esos tópicos. Esta situación llevó a que la disciplina fuera, durante mucho tiempo, bastante homogénea, tanto en sus participantes como en sus temas de investigación.

La cuestión es que la homogeneidad en las disciplinas científicas acarrea varios problemas. Uno de ellos es que, cuando un cuerpo profesional es homogéneo, aquellos que son diferentes tienen menos posibilidades de conseguir formar parte de él. Yendo un poco más allá, y volviendo al caso de la arqueología, el resultado es que los discursos sobre el pasado que se produjeron están incompletos y sesgados y, por lo tanto, una parte enorme de la población no va a verse reflejada en ellos. De este modo, durante mucho tiempo, se han producido discursos en los que solamente se hablaba de un porcentaje pequeño de la sociedad por el simple hecho de que los investigadores, bastante similares entre ellos, únicamente estaban interesados en ciertos aspectos del pasado [ver aclaración en referencia 10]. En arqueología, como en tantas otras disciplinas, todavía tenemos mucho trabajo para hacer que nuestra disciplina sea diversa y representativa, algo que sin duda nos ayudará a producir conocimiento histórico con menos sesgos [11]. Afortunadamente, esta disciplina es cada vez más diversa y reflexiva, y con ello nuestras investigaciones incluyen cada vez más temas y enfoques, enriqueciendo así nuestro conocimiento sobre las sociedades del pasado.

Para ir acabando, podemos volver a la idea inicial: hay que celebrar la participación de mujeres y niñas en ciencia, pero es también necesario ir un paso más allá y preguntarnos por qué ellas, y otros colectivos, han sido excluidos, y qué efectos se han desencadenado a raíz de ello. Si no dedicamos un tiempo a reflexionar sobre esta situación, estaremos básicamente construyendo discursos sobre el pasado que contienen solamente a algunas de las personas que vivieron en ese pasado.


Por Guillermo Díaz de Liaño del Valle, @Díaz de Liaño del Valle. Estudiante de doctorado en Arqueología en la Universidad de Edimburgo.

El autor de esta entrada ha incluido los siguientes agradecimientos:

Agradecimientos a Maria Coto, que inspiró este post, y sugirió múltiples mejoras. Por supuesto, las limitaciones y problemas del texto son responsabilidad enteramente mía.

Más información:

  1. Entrada de blog «Believe in yourself. Believe in your science» publicada en el Blog CERU, por Margarita Segovia Roldán.
  2. Entrada de blog «Women in science: Rita Levi-Montalcini» publicada en el Blog CERU, por Margarita Segovia Roldán.
  3. Blog «Trowel Blazers», acceso aquí.
  4. Proyecto»ArqueólogAs», explicado tanto en su web (veraquí) como en su cuenta de Instagram @proyecto_arqueologas.
  5. Cuenta de Instagram @arqueo.feminismo.
  6. Blog «Past Women», acceso aquí.
  7. Overholtzer, L., & Jalbert, C. (2021).
  8. Laura E. Heath-Stout (2020).
  9. Moser, S. (2007).
  10. Clarificación añadida por el autor en esta sección de su entrada:
    Uno de los elementos que ayudan a entender esta cuestión son las teorías del punto de vista subordinado, desarrolladas por investigadoras feministas en los 80. Estas teorías explican cómo aquellos que ocupan posiciones subordinadas son capaces de observar la sociedad de forma menos sesgada, porque la falta de privilegios implica que no pueden ‘dar por hechas’ muchas cosas. Existen muchos ejemplos para ilustrar el potencial de las teorías del punto de vista subordinado en arqueología, y cómo afectan a nuestras investigaciones. Por ejemplo, la cuestión de las ‘actividades de mantenimiento’, que son todas aquellas actividades necesarias para que la sociedad funcione día a día, como cuidar a niños y ancianos, cocinar, remendar ropa, etc) no recibieron apenas atención hasta la llegada de perspectivas feministas. Otro ejemplo es la diversidad de género, que apenas recibió ninguna atención hasta que se hizo arqueología con perspectiva queer.
  11. Librito en el cual se explican algunos de los estereotipos de género más comunes en arqueología. Puede descargarse gratis aquí.