Por un país innovador

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La actual pandemia nos ha recordado la importancia de la ciencia y la investigación, pero también su maltrecha situación en nuestro país [1]. Está demostrado que aquellos países con una capacidad innovadora potente y consolidada resisten mejor las crisis económicas – como la actual crisis sanitaria [2] -, a la vez que afrontan mejor retos futuros [3,4]. El cambio es posible, pero hace falta un compromiso político que incline nuestro modelo de producción hacia el I+D+i, independientemente de las siglas gobernantes. Si esto se consigue, podemos llegar a recoger sus frutos en un futuro y competir con otros países que invierten (que no es lo mismo que gastar) mucho más en investigación.

Desde la Sociedad de Científicos Españoles en Reino Unido (CERU), acabamos de publicar nuestro informe Por un País Innovador. En concreto, este documento es un texto transversal con recomendaciones que creemos que podrían ser útiles para mejorar el sistema de I+D+i español, teniendo en cuenta nuestra experiencia en ambos países. A su vez, en este informe destacamos los avances alcanzados y sugerimos posibles soluciones para las carencias de este sistema que nos continúan afectando.

Figura 1. Portada del informe Por un país innovador. Puede ser descargado aquí.

Uno de los principales lastres de nuestro sistema de I+D+i es la escasez de recursos económicos destinados a investigación (1,2% del  PIB en 2018) [5], por debajo de la media europea (más del 2%) y muy alejado de países nórdicos, Alemania o Austria (que superan el 3%) [5]. Reino Unido, con un 1,7% del PIB (2017), ha presentado recientemente una estrategia para aumentar esta cifra gradualmente hasta alcanzar el 2,4% del PIB en 2027 [6].

Además, hasta un 60% de este presupuesto en España son préstamos a devolver [7]. Éstos solo son atractivos para empresas que puedan arriesgarse a invertir en innovación, pero no sustentan al I+D+i público ni a pequeñas empresas o iniciativas emprendedoras – en 2018, más del 80% no se utilizaron [7]. Por eso, desde CERU defendemos que se aumente el presupuesto público para I+D+i a niveles europeos (y no a expensas de préstamos) para que la ciencia pública pueda no solo sobrevivir, sino crecer.

Por otro lado, creemos que es fundamental incorporar a las empresas, fundaciones y ONGs a la ecuación. Estas entidades son claves para apuntalar la financiación de la investigación en Reino Unido. Por ejemplo, las organizaciones benéficas aportaron hasta 1300 millones de libras en 2018 solo en el área biomédica [8]. Por ello, en nuestro informe destacamos medidas que favorecen el mecenazgo y micromecenazgo mediante deducciones fiscales o fomento de las inversiones en start-ups, entre otras opciones.

La eterna burocracia y la falta de estabilidad son otros grandes problemas de nuestro colectivo. Convocatorias que no se convocan, no se resuelven o no se sabe si van a salir. La continua búsqueda de dinero para investigar, la concatenación de contratos y, en general, una imposibilidad de previsión y planificación acaban, en su conjunto, por precarizar nuestro colectivo. Por ello, este informe reclama un calendario puntual de convocatorias con plazos suficientes y estables. Si nos comprometemos a apostar por la excelencia, debemos apuntalar primero una base investigadora consolidada y estabilizar la carrera científica en nuestro país.

Para muchos, la vuelta a casa es misión imposible. Como venimos defendiendo desde CERU (así como también lo han hecho nuestros compañeros de RAICEX [9] o CRE [10]), España presenta una debilidad estratégica clave en su atracción y retención de talento. No solo no somos capaces de poder ofrecer un retorno atractivo y prometedor a los nuestros, sino que también nos cuesta atraer a profesionales internacionales (apenas un 2% de nuestros profesores universitarios viene de otros países) [11]. En parte, esta situación es un mero reflejo de la endogamia que tiene lugar en las universidades españolas, las cuales acaban recurriendo a una “promoción interna” encubierta ante la falta de recursos y, desafortunadamente, se cierran a las incorporaciones foráneas. La dificultad que comporta acreditar u homologar la trayectoria internacional con los procedimientos actuales de la ANECA, por supuesto, tampoco ayuda. Debemos valorar la experiencia de nuestros profesionales y garantizarles cierta estabilidad laboral con condiciones que permitan la conciliación y garanticen salarios comparables a los que ofrecen nuestros países vecinos. Si la ciencia no es inclusiva, no puede ser competitiva. En este camino de transformación no podemos olvidar la igualdad de género, el fomento de la diversidad cultural ni la equidad. Revisar los procedimientos de evaluación de personal y proyectos para erradicar cualquier sesgo (consciente o no) es un buen punto de partida, además de aumentar la visibilidad de estos colectivos promoviendo referentes y organizando jornadas o seminarios al respecto.

Otro apartado importante del informe es la transmisión de este conocimiento a la población. La ciencia no puede ser un simple elemento en series televisivas de investigación criminológica o una mera herramienta al servicio de unos pocos. Si la sociedad no entiende la ciencia ni sabe cómo funciona, tenemos un grave problema: debemos esforzarnos por llegar a la gente que se encuentra más allá de las torres de marfil de nuestros laboratorios y universidades. Desde CERU, pedimos cursos de formación en comunicación científica, reforzar unidades de cultura científica y programar actividades que acerquen la ciencia a la gente (divulgación, actividades de participación directa, etc.). Además, los investigadores debemos interactuar fluidamente con periodistas e instituciones para garantizar que tanto la información pública como las decisiones cuenten con la mejor base científica. Para ello, animamos a desarrollar estructuras similares al Science Media Centre o la Parliamentary Office for Science and Technology, ejemplos británicos comentados en el informe.

Por cierto, nuestro informe Por un país innovador nace de un proceso innovador y participativo en sí mismo con el objetivo de despertar nuevos debates y acciones que lleven a una mejora de I+D+i en España. Primero, reunimos a una quincena de representantes de distintos niveles y áreas de la investigación en una sesión de intercambio de ideas. Después, redactamos las recomendaciones debatidas en dicha sesión en el Departamento de Política Científica de CERU. Finalmente, consultamos este documento con otra quincena de expertos independientes de ambos países. Si queréis profundizar en todo este proceso, el informe ya está disponible en nuestra web. Este informe se ha publicado bajo la licencia de libre acceso Creative Commons, así que no dudéis en compartirlo y distribuirlo con vuestros conocidos. ¡Podéis descargarlo aquí!

* * *

Por Fernando Jiménez (@Fer_J1m3n3z), bioinformático en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba y miembro del departamento de política científica de CERU, y Pablo Izquierdo (@pablotres14), doctorando en neurociencia en University College London y director de política científica de CERU.

Más información:

  1. Nota de prensa: Una protesta virtual de científicos exige que se soluciones la precariedad de la ciencia española. Fuente: El País. Año: 2020.
  2. Informe: The role of research and innovation in support of Europe’s Recovery from the COVID19 crisis. Fuente en inglés: European Commission. Año: 2020.
  3. Informe: Value of Research. Fuente en inglés: European Commission. Año: 2015.
  4. Nota de prensa: How important is R&D for economic growth?. Fuente en inglés: R&D World. Año: 2019.
  5. Informe: Research and development expenditure. Fuente en inglés: Eurostat. Año: 2020.
  6. Entrada informativa: Increasing the UK’s investment in R&D to 2.4% of GDP. Fuente en inglés: UKRI. Año: 2020.
  7. Entrada informativa: Sin ejecutar la mitad del presupuesto para I+D+I del sector público estatal. Fuente: Innovaspain. Año: 2019.
  8. Informe: Research expenditure summary. Fuente en inglés: AMRC. Año: 2018.
  9. Informe: Informe ATRAE. Fuente: RAICEX. Año: 2019.
  10. Informe: Informe sobre el Retorno e Incorporación de Científicos e Investigadores a España (IRICIE). Fuente: CRE. Año: 2019.
  11. Nota de prensa: Profesores extranjeros en la Universidad. Fuente: El País. Año: 2019.

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