Cambiar de campos de investigación: consejos para no morir en el intento

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Como investigadores, estamos en constante evolución y aprendizaje. Invertimos nuestras vidas en convertirnos en expertos en el campo de investigación que nos apasiona. Nos encantan las cosas nuevas, los nuevos descubrimientos. Sin embargo, mucha gente (yo incluída) jamás se imaginaria cambiando de campo a la mitad de su carrera científica. Yo soy una neurocientífica molecular. Investigo las bases del dolor crónico desde hace 2 años. No obstante, antes trabajé en un laboratorio de bioquímica, y, antes de eso, terminé mi investigación de doctorado en los mecanismos de replicación del ADN en levaduras. Sí, en levaduras, ¡esos pequeños organismos que nos ayudan a hacer pan y cerveza! En esta entrada, os describiré mi experiencia personal en cuando al cambio de campos de investigación, donde diseccionaré las ventajas y desventajas que esto conlleva (como todo en la vida).

Hay varias preguntas que me hice a mí misma en los momentos de cambio profesional en mi trayectoria académica:

Image source: Pinterest.
¿Realmente te gusta lo que haces?

Para mí, realmente este no fue el punto decisivo. Me encantó cada momento de mi tesis, desde el tema hasta las técnicas y el laboratorio donde lo realicé, lo cual es crucial cuando haces investigación. Sin embargo, las horas extra de trabajo pueden llevar a ciertos sacrificios en nuestra vida personal. Por eso, si no puedes hacer algo que realmente te llena, tal vez es hora de considerar otras opciones.

¿Cómo elegir hacia dónde cambiar de dirección?

Como muchos investigadores saben, construir tu carrera científica en el mismo área que tu jefe es bastante difícil. “Necesitas encontrar tu nicho personal”, es lo que siempre se dice. Mi pensamiento y el consejo de mi supervisor fueron: “puedes usar tu experiencia técnica en otro campo o puedes permanecer en el mismo campo aunque aprendiendo nuevas técnicas”. Yo elegí la segunda opción. Me gusta aprender nuevas técnicas, así que empecé una posición postdoctoral investigando la replicación del ADN. Sin embargo, esta vez me centré más en la bioquímica del proceso. Bioquímica pura y dura.

Acepta que el cambio será difícil y date tiempo para adaptarte a ello

Aquí fue donde mi plan maestro falló. Arriesgarte a cambiar es difícil, pero darte cuenta de cuánta ayuda vas a necesitar para ello lo es aún más. Sabía que me llevaría algún tiempo el aprender las nuevas técnicas – y mi nuevo supervisor también lo sabía. Sin embargo, ninguno de los dos se dio cuenta de que las transiciones son maratones, no sprints. Después de varios meses, empecé a dudar de mí misma, y mi supervisor, nuevo en el puesto de jefe, no estuvo preparado para esta dificultad. Dejé el laboratorio porque acabé no disfrutando lo que estaba haciendo. Y para mí, esto es siempre lo más importante.

Sé personal y honesto

Cuando volví a buscar trabajo, comencé a mirar ofertas de trabajo en el campo de la replicación del ADN que usaban técnicas similares a las que ya había usado. Realicé varias entrevistas y conseguí varias ofertas para posiciones postdoctorales. Sin embargo, algo no me convencía. Entonces, recordé a mi familia, siempre diciéndome que buscara mi propio tratamiento para el dolor crónico, una enfermedad sin cura que sufro desde hace años. Decidí intentarlo. Contacté a todos los laboratorios que trabajaban en dolor crónico, sin importar si tenían vacantes abiertas o no. Los contacté A TODOS. No pude ser más personal y honesta en mis solicitudes de trabajo: “En verdad, no tengo ni idea de neurociencia, pero voy a dar mi 200% y va a merecer la pena porque estoy muy involucrada en esto”. Después de varios rechazos, ¡conseguí una reunión informal con uno de los mejores laboratorios del campo!

Image source: Twitter.
Planea la transición y sé paciente

Lo que aprendí de mis experiencias anteriores es que no iba a ser tímida a la hora de pedir ayuda y planear mi cambio a un nuevo campo. Ya en las primeras entrevistas, lo dejé muy claro: no iba a aceptar el trabajo si no se me aseguraba tener un mentor fuerte y supervisión durante al menos un año. Este punto fue muy duro. Probablemente, lo más duro del proceso. Soy una persona muy independiente a la que le cuesta pedir ayuda (como a todos), así que esto realmente me puso los pies en la tierra.

¡Sé paciente!

Ya sé que lo he mencionado antes, pero este punto necesita mucho énfasis. Sé paciente contigo mismo y ée paciente con el proyecto de investigación. Al fin y al cabo, es parecido a hacer otro doctorado de nuevo, ¡con suerte sabiendo un poco más sobre los «trucos» de investigación! Una vez que me sentí cómoda pidiendo ayuda y dándome un poco de tregua, ¡encontré mi sitio! Trabajé muy duro y tuve mucho apoyo (aún lo tengo). Finalmente, me llamo a mí misma neurocientífica. Y no solo he visto todo lo que he mejorado en los últimos 2 años, sino todo lo que aún me queda por mejorar. Ésta es la esencia de la investigación, así que, ¿qué más puedo pedir?

Algunos consejos extra que aprendí en el camino:


* Piensa en lo que puedes ofrecer.
Toda especialización es bienvenida en investigación, incluso en un campo diferente al que estás acostumbrado. Date un poco de crédito y valórate a ti mismo. ¡Al final, nadie puede enlazar esos dos campos tan bien como tú! En la era de la investigación colaborativa y proyectos interdisciplinares, serás una pieza irremplazable si sabes sobre varios temas.

* Piensa en lo que te falta e invierte en cursos potenciales, webinars, talleres… Cualquier cosa que puedas ir aprendiendo antes de empezar un nuevo trabajo.

* En la entrevista, intenta aceptar y demostrar todo lo que sabes. No vas a ser el candidato perfecto a simple vista, así que tienes que diferenciarte. No tengas miedo de preguntar sobre cualquier cosa y, si el trabajo no te convence, ¡sigue buscando!

* Asegúrate de que tu supervisor y tu estáis en la misma página. En algún momento del camino, olvidarás lo que vales y necesitarás el apoyo y la ayuda de tu supervisor para recordártelo.

Después de varios años, estoy orgullosa de decir que sigo feliz con mi cambio, y muy agradecida de no haberme conformado con un trabajo que no disfrutaba. Es difícil, sí. Asusta, sí. Pero es tu vida. Te animo a considerar todas las opciones posibles (¡e incluso las imposibles!) si crees que necesitas un cambio, o si, después de haberlo intentado durante varios meses, ese trabajo «perfecto» ha resultado no ser «tan perfecto» para ti. Todos somos diferentes y todos los laboratorios y equipos son perfectos para alguien ahí fuera. ¡No tengas miedo de buscar el que es perfecto para ti!

* * *

Por Sara Villa Hernandez (@VillaScience), investigadora postdocoral en King’s College, Londres.

Más información:

  1. Entrada: Transitioning fields bteween PhD and Postdoc. Fuente (en inglés): Science.
  2. Entrada: Working Scientist podcast: Switching scientific disciplines. Fuente (en inglés): Nature.
  3. Entrada: Career change: It’s never too late to switch«. Fuente (en inglés): Nature.
  4. Entrada: 10 Steps to a Successful Career Change. Fuente (en inglés): The balanca careers.

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