Mujeres en ciencia: Rita Levi-Montalcini

Margarita Segovia Roldán

Una vez más, como cada 11 de febrero, estamos muy contentos de celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con toda la comunidad científica. Un día que tiene como objetivo impulsar el empoderamiento de la mujer en la ciencia y nos recuerda que debemos seguir luchando por un acceso pleno e igualitario a la ciencia para mujeres y niñas. Este día también nos recuerda el valor de muchas mujeres que desarrollaron su carrera científica en diferentes campos y aportaron nuevos descubrimientos a la sociedad. Sin embargo, todavía nos queda un largo camino por recorrer si queremos darles el crédito que merecen por su trabajo. Mientras tanto, al celebrar este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, podemos recordarles a todos sobre el importante y fantástico trabajo que las mujeres han realizado y en el que están trabajando actualmente para mantener sus contribuciones a la ciencia.

Con frecuencia, la comunidad científica utiliza el nombre de Ada Lovelace como símbolo o icono para todas las mujeres que desarrollan su trabajo e investigación en ciencia y tecnología. Sin embargo, también podemos nombrar a numerosas mujeres científicas más, las cuales contribuyeron con su trabajo al reconocimiento de la mujer en la ciencia. Ese es el caso de Rita Levi-Montalcini.

Figura 1. Rita Levi-Montalcini, retrato. Créditos de imagen: Blog Nature.

Rita Levi-Montalcini fue una científica italiana de gran relevancia por su trabajo en neurobiología. Fue galardonada con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina (1986) junto con su colega Stanley Cohen por el descubrimiento del factor de crecimiento nervioso (NGF, siglas en inglés). Desde 2001 hasta su muerte, Rita también desempeñó su labor como miembro del Senado italiano en su papel de senadora vitalicia. Este reconocimiento se le otorgó debido a sus importantes contribuciones científicas. Pero su mayor logro fue quizá el que consiguió el 22 de abril de 2009, ya que alcanzó la edad de ¡100 años! Es por ello que en el momento de su muerte, era considerada la ganadora del premio Nobel de mayor edad.

El padre de Rita, que era matemático e ingeniero eléctrico, estaba en contra de que su hija asistiera a la Universidad, ya que esto interferiría con sus roles principales como esposa y madre, roles que aún hoy día se siguen atribuyendo como exclusivos y de gran relevancia en la vida de las mujeres. Sin embargo, fue otra mujer, la madre de Rita, la que la animó a hablar con su padre de nuevo y explicarle sobre su intención de estudiar medicina. A los 20 años, Rita decidió que quería una vida muy diferente a la que pensaban todas las mujeres de la época: quería ir a la facultad de medicina y estudiar para ser doctora (Biografía: “In Praise of Imperfection”). Finalmente, comenzó su carrera en Turín en 1930, donde se enamoró del proceso de la neurogénesis. Incluso como mujer judía y científica en tiempos de Mussolini y Hitler, Levi-Montalcini estaba decidida a continuar su investigación. Su perseverancia y resistencia fueron tales, que Rita decidió construir un pequeño laboratorio en su propia habitación en su casa. Incluso envió manuscritos sobre los descubrimientos de su investigación a Bélgica para que pudieran ser publicados escapando así de los problemas en su nación. Ligado a esto, debemos recordar que, debido a la Segunda Guerra Mundial, la publicación de trabajos científicos era imposible para ella. Rita finalmente dividió su carrera científica entre los Estados Unidos, donde fue profesora titular en la Universidad de Washington (1958-1977), e Italia, donde continuó su investigación en su segundo laboratorio en Roma (1962).

Durante su estancia en los EE.UU., su trabajo en técnicas de cultivo celular para hacer crecer neuronas en una placa (cultivos celulares in vitro) fue un gran avance. Levi-Montalcini, junto con Stanley Cohen, descubrieron que los tejidos periféricos secretan un factor que influye directamente en la supervivencia neuronal de los mamíferos. Su descubrimiento fue publicado en 1960y denominaron a la sustancia “factor de crecimiento nervioso”, también conocido como NGF, por sus siglas en inglés. El NGF fue solo el primero de toda una clase de factores quimiotácticos (neurotrofinas). Un factor quimiotáctico es una molécula que ayuda a la orientación o al movimiento de un organismo o célula. En este caso, el factor NGT promueve el crecimiento y la supervivencia de subconjuntos específicos de neuronas, entre otras funciones. A medida que avanzaba el campo de la neurociencia molecular, se hizo evidente que las neurotrofinas también tienen funciones en el cerebro adulto. En 1986, ambos recibieron el premio Nobel por su trabajo y el impacto inconmensurable que ha tenido en múltiples campos de la investigación científica.

Ahora podemos entender cómo la perseverancia y pasión por la ciencia de Rita Levi-Montalcini la convirtió en una de las mujeres científicas más importantes del siglo XX, inspirando a muchas otras mujeres científicas en todo el mundo. En lo personal, para mí y muchas de las que hemos estudiado y trabajado en el campo  de la neurociencia, Rita Levi-Montalcini significa un ejemplo de constancia por lo que uno ama y sobre todo, un ejemplo de cómo demostrar nuestra valía como mujeres, como personas y como profesionales. De esa manera, podemos decir que es un maravilloso ejemplo del papel de la mujer en la ciencia en los últimos siglos. Sigamos trabajando para visibilizar el papel de muchas otras mujeres que han estado y están trabajando duro, aportando al mundo científico con sus proyectos, tal y como lo hizo Rita con el suyo.

Figura 2. Margarita en su trabajo. Créditos de imagen: Eva Latorre.

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By Margarita Segovia Roldán (@marga_segovia). Investigadora postdoctoral en la Universidad de Zaragoza.

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