Un planeta lleno de vida

Alba Iglesias Vilches

Los microorganismos son pequeños organismos vivos, invisibles a simple vista, esenciales para la vida en la Tierra. Aparecieron en nuestro planeta hace al menos 3.500 millones de años y, desde entonces, han evolucionado para adaptarse y sobrevivir en muchos entornos diferentes. Habitan en los desiertos, los polos, los océanos en todas sus profundidades, volcanes, fumarolas oceánicas, fuentes termales y, por supuesto, en otros organismos vivos como tú o yo. Si quieres saber qué microorganismos viven en cada uno de estos lugares y cómo los humanos podemos beneficiarnos de nuestros pequeños vecinos, sigue leyendo.

 

Polos Norte y Sur

Figura 1. Bacteria produciendo carotenos (pigmento naranja).

Los polos albergan poblaciones microbianas diversas y activas que cubren casi todos los principales grupos de microorganismos conocidos. Las bacterias que viven en estos hábitats juegan un papel químico importante en los glaciares, las nubes atmosféricas y, en gran medida, en los ambientes a base de agua de estas regiones frías. Una característica común de las cepas bacterianas que se encuentran en los polos es que contienen pigmentos que se producen en respuesta a la radiación solar y brindan protección contra ella, de manera similar a como lo hace la melanina en nuestra piel. Por esta razón, algunas bacterias antárticas se utilizan para la producción comercial de β-carotenos. Otras bacterias polares se usan ampliamente por su capacidad para producir proteínas anticongelantes que podrían usarse para proteger los órganos durante la congelación antes de un trasplante.


Desierto de Atacama

Figura 2. Desierto de Atacama. Créditos de imagen: Ogwen, flickr

El desierto de Atacama es el desierto más seco y antiguo de la Tierra. Es un ambiente extremo por muchas razones, incluyendo la baja disponibilidad de agua, alta radiación ultravioleta, alta salinidad y por pasar de temperaturas muy cálidas a muy frías del día a la noche. Durante los últimos diez años, los investigadores han encontrado muchos microorganismos que han podido adaptarse y evolucionar en hábitats muy específicos de este desierto. Entre ellos, podemos encontrar la bacteria Acidithiobacillus ferrooxidans, cuya capacidad para oxidar metales ha sido explotada durante años en un proceso conocido como biomining. Esencialmente, estas bacterias pueden atacar minerales que contienen sulfuro insoluble y convertirlos en sulfatos metálicos solubles. Además, A. ferrooxidans proporciona una alternativa limpia a las técnicas de purificación tradicionales que producen subproductos peligrosos.

 

Fuentes termales

Figura 3. Parque Nacional de Yellowstone. Créditos de imagen: Jim Peaco, National Park Service.

Las fuentes termales se caracterizan por la presencia de agua caliente y vapor. En ocasiones, también presentan pH ácido y elementos nocivos como el mercurio. Además, las temperaturas pueden alcanzar los 100°C. A pesar de todo esto, es posible encontrar bacterias en la mayoría de las fuentes termales. En la actualidad, muchos científicos estudian los microorganismos que viven en el Parque Nacional de Yellowstone, ya que algunos de ellos son similares a los primeros organismos fotosintéticos que habitaron nuestro planeta. Gracias a esta capacidad, esos microorganismos pudieron crear una atmósfera que sostendría la vida humana. En las fuentes termales, los microorganismos fotosintéticos generan oxígeno que luego puede ser utilizado por otras bacterias. Algunas de estas bacterias también pueden transformar el hidrógeno o el azufre en moléculas que otros organismos pueden usar. Incluso algunos pueden oxidar el arsénico en una forma menos tóxica y podrían usarse para limpiar ecosistemas contaminados por arsénico.

 

Fondos oceánicos

Figura 4. Fondo oceánico. Créditos de imagen: Pikrepo.

Las aguas profundas se caracterizan por altas presiones y temperaturas frías, a excepción de las áreas alrededor de las fumarolas hidrotermales, donde las temperaturas pueden elevarse hasta 400°C. Las bacterias de las profundidades del mar son difíciles de estudiar porque es necesario recrear artificialmente en los laboratorios las altas presiones que estos organismos experimentan en la naturaleza. Una de las aplicaciones más interesantes de las bacterias de las profundidades del mar es que son una gran fuente de nuevos compuestos con potencial médico, como los antibióticos y los compuestos anticancerígenos. Otro hecho interesante sobre estos microorganismos es que sus proteínas son muy estables a altas presiones y, dado que en la preparación de algunos alimentos procesados se utilizan altas presiones, estas proteínas podrían usarse para una mejor conservación de algunas características de los alimentos, como el sabor o el color.

 

Nuestra vida cotidiana

Figura 5. Alimentos fermentados. Créditos de imagen: Clara Peeters, Wikipedia.

Estos son sólo algunos ejemplos de ambientes extremos y del tipo de microorganismos que los habitan. Sin embargo, no debemos olvidarnos de los entornos más convencionales. Por ejemplo, los suelos albergan una gran variedad de bacterias. Éstas participan activamente en los ciclos del carbono y del nitrógeno, pueden asociarse con plantas para ayudarlas a obtener nutrientes y pueden promover el crecimiento de plantas a través de la producción de moléculas específicas. Además, son nuestras compañeras de vida. No sólo por la cerveza, el queso y el yogurt; sino también porque nos ayudan todos los días a absorber los nutrientes de los alimentos que comemos.

 

 

En resumen

Ahora sabes que nuestro planeta está lleno de vida, incluso cuando no la puedes ver. Los microorganismos son esenciales en nuestras vidas y podemos encontrarlos en todas partes. Hemos visto que desempeñan papeles esenciales en la naturaleza y la evolución los ha dotado de superpoderes que los hace únicos. Con sus habilidades especiales, nos han cuidado durante muchos años. Comenzaron a producir oxígeno cuando la Tierra era un ambiente inhóspito, mantienen saludables los ambientes terrestres al producir compuestos que mejoran el crecimiento de las plantas, algunos de ellos pueden convertir contaminantes ambientales en productos no dañinos y son fuente de todo tipo de medicamentos. Ya es hora de que cuidemos nuestro planeta para mantener toda su increíble biodiversidad.

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Por Alba Iglesias Vilches (@Biotechmind), estudiante de doctorado en la Universidad de Newcastle. 

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