El juego de datar. ¿Cómo sabemos la antigüedad del arte paleolítico?

Blanca Ochoa Fraile

El arte paleolítico en cuevas es una de las primeras expresiones del comportamiento simbólico humano. De hecho, ha sido descrita como uno de nuestros gestos definitorios como Humanos Anatómicamente Modernos (Homo sapiens) y es algo que, hasta hace apenas unos días, nos definía como especie. Sin embargo, recientemente hemos descubierto que los Neandertales también tenían comportamiento simbólico, aunque su extensión nos es todavía es desconocida. Entonces, ¿Cómo determinan los arqueólogos la edad de las pinturas en cuevas como Altamira o Lascaux? En cuevas no podemos utilizar las herramientas aplicadas en otros campos de la arqueología, por lo que tenemos que utilizar métodos diferentes para determinar cuando se ejecutaron (¡y quien las hizo!).

Muestreo de Radiocarbono

En términos generales, el arte Paleolítico apareció hace aproximadamente 40.000 años y continuó hasta hace 12.000 años. Persistió, con altibajos, durante al menos 28.000 años. Si comparamos esta duración con tradiciones artísticas de largo recorrido en Europa Occidental, el Románico duró aproximadamente 300 años y otras corrientes más recientes solo han durado una década. En el arte paleolítico se representaron fundamentalmente animales y signos que fueron dibujados o grabados en paredes, techos e incluso los suelos de las cavidades. Su objeto y uso son desconocidos y aunque muchos investigadores han creado teorías para ‘explicarlo’, ninguna se puede probar. El arte se creó tanto en lugares accesibles como en áreas muy remotas. Algunos paneles, como las famosas figuras de Lascaux, se crearon para que una audiencia los viese; otros sin embargo se crearon en lugares escondidos, remotos, pequeños y difíciles de llegar. Si nos fijamos en algunos de los ejemplos más conocidos –como Altamira, Ekain, Lascaux, Chauvet– podemos ver tanto diferencias como similitudes en el estilo. Estas se pueden deber a diferentes objetivos que tenía el arte, a diferencias culturales, pero también a una evolución en el sentido cronológico, por lo tanto nos dan pistas sobre su cronología.

 

Debido a que el arte se localiza en paredes de las cuevas es difícil aplicar los métodos de datación que los arqueólogos utilizan habitualmente: cuanto más profundo se encuentra un objeto, más antiguo es. Los pioneros en investigación de arte paleolítico desarrollaron dos métodos basados en asunciones arqueológicas, pero también en técnicas utilizadas en el estudio de la Historia del Arte. Por un lado, comparaban lo que observaban en las paredes con piezas de edad conocida recuperadas en excavaciones. Por otro lado, utilizaban una técnica llamada ‘estratigrafía parietal’: en casos en los que figuras de diferentes estilos se superponían en el mismo panel se daba por hecho que las que se encontraban en la base eran más antiguas que las que se encontraban por encima. Estos métodos se basan en el estudio del estilo y las características de las figuras, tal y como se hace en Historia del Arte: las obras de Picasso no tienen el mismo estilo que las de Goya. Aunque estos métodos pueden parecer rudimentarios, eran el único método disponible para datar el arte parietal hasta hace apenas 25 años. El marco cronológico que se desarrolló originalmente a partir del análisis estilístico se ha ido refinando a medida que nuevas técnicas de datación se aplicaban a obras localizadas en excavaciones permitiéndonos tener una imagen más precisa del desarrollo del arte mueble. Pero todavía carecíamos de una manera de datar el arte de las cuevas.

 

A principios de los años 90, el Radiocarbono había evolucionado lo suficiente como para permitir procesar muestras de pequeño tamaño. El Radiocarbono data la presencia de C14, un isótopo radioactivo inestable presente en materiales orgánicos –árboles, animales, humanos, etc.–. Una vez que el organismo muere deja de adquirir la molécula y comienza a desintegrarse a un ritmo estable. Analizando cuanto C14 queda en la muestra nos permite conocer cuando murió el organismo inicial. En el caso del arte rupestre esto significa que las figuras ejecutadas con carbón –creado a partir de ramas de árbol quemadas– podía ser datado. Sin embargo, este método (todavía) tiene algunos problemas: solo una tercera parte de figuras fueron creadas con pigmentos negros, y no todos se ejecutaron con carbón. Además, la técnica era muy nueva y había que tener mucho cuidado con los resultados. Esto quiere decir que se pudieron hacer algunos avances, pero al mismo tiempo tenemos que tener cuidado y aplicar la razón científica a la hora de interpretar las dataciones.

Grafía más antigua datada (rectángulo). Cueva de La Pasiega, Cantabria (España)

En la última década se ha desarrollado un nuevo método para datar arte parietal: las Series de Uranio. Se basa en otro isótopo radioactivo y funciona, en términos generales, como el Radiocarbono, pero data calcita. La calcificación es el proceso geológico que ocurre en las cuevas creando estalagmitas y estalactitas, pero también aparece en las paredes, a veces creciendo sobre los dibujos y grabados. Y eso es lo que se muestrea. La fecha obtenida data la calcita, no el arte, pero si tenemos certeza de que se superponen el dibujo debe ser más viejo que la calcita. Sin embargo, solo puede ser utilizado para arte que se ha visto afectado por este proceso geológico.

 

El desarrollo de nuevos métodos ayuda, pero también ha generado nuevos problemas. Algo que no siempre es malo en ciencia. Hasta que estos métodos se desarrollaron, la mayor parte de investigadores siguieron la tendencia general comenzada a principios del siglo XX. Los nuevos resultados generaron debate. Un ejemplo es la cueva de Chauvet, descubierta en 1994. En ella se pueden observar algunos de los paneles más intrincados y elaborados de todo el arte paleolítico de Europa occidental. Originalmente se pensó que correspondía a una de las últimas fases del Paleolítico superior, en torno a hace 15.000 años. Los investigadores responsables dataron algunas figuras, huesos y carbón del suelo y los resultados, ¡33.000 años!, sorprendieron a todos. Desde ese momento ha sido considerada por algunos como uno de los conjuntos más antiguos que produjo el ser humano. Sin embargo, algunos problemas químicos y arqueológicos no han sido resueltos y han generado un debate encarnizado que continúa incluso 15 años después.

 

Tanto C14 como Series de Uranio dependen de muchas variables, por lo que arqueólogos, geólogos y químicos necesitan colaborar de manera estrecha en este esfuerzo. En este punto ambos métodos son herramientas inestimables para ayudarnos a datar el desarrollo del arte parietal pero no podemos confiar a ciegas en ellos por varias razones: su aplicación al arte cavernario es nueva y es necesario refinar la metodología, todavía debemos examinar desde un punto de vista arqueológico las dataciones con las que contamos y, aún más importante, debido a que la mayor parte del arte no fue creado con carbón y no tiene calcificaciones por encima, nunca vamos a poder datar todo. Por esta razón, incluso aunque tengamos una manera ‘científica’ de datar el arte, debemos confiar en métodos antiguos e imperfectos como son las comparaciones estilísticas. El objetivo es utilizar todas las herramientas disponibles para crear un marco cronológico sólido para poder comprender la evolución de las sociedades Paleolíticas y puede que incluso para descubrir, algún día, el objetivo del arte en las cuevas. ¡Quien sabe!

 

 

By Dr Blanca Ochoa Fraile Investigador Posdoctoral del Gobierno del País Vasco, Durham University / University del País Vasco. CERU Delegación del Noreste.

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