El clima, factor clave para entender el origen de los puntos calientes de biodiversidad

Un nuevo estudio revela que, durante los últimos 25 millones de años, las especies se han generado mucho más rápido en áreas con alta biodiversidad (puntos calientes) existentes en regiones tropicales. Por otra parte, es más probable que dichos puntos calientes en regiones templadas se hayan originado debido a la entrada de especies migrantes procedentes de regiones con climas más extremos.

Aves de las islas Galápagos del museo de zoología de la Universidad de Cambridge recogidos en el segundo viaje del HMS Beagle (1831–1836) que llevó a Darwin a este archipiélago © University of Cambridge / Chris Green.

Según el estudio, el proceso evolutivo que da lugar a la aparición de nuevas especies, conocido como “especiación”, durante los últimos 25 millones de años ha sido más rápido en puntos calientes tropicales cercanos al Ecuador que en sus alrededores. Esto significa que dichos puntos calientes han acogido muchas más especies durante este periodo de tiempo. No obstante, los puntos calientes de biodiversidad en zonas a una latitud más elevada, como por ejemplo la Cuenca Mediterránea y las Montañas del Cáucaso, están básicamente pobladas por especies migrantes, es decir, especies procedentes de otras zonas. Los científicos dicen que estas especies migrantes podrían haber estado huyendo de los efectos a largo plazo de “procesos geológicos” tales como la abundante aparición de glaciares. Por ello, en climas más estables de los puntos calientes de biodiversidad pudo haberles ofrecido el hábitat que precisaban.

 

Los investigadores afirman que su nuevo estudio, publicado hoy en la revista Science Advances, muestra cómo estos sucesos evolutivos tan dispares han modelado la desigual evolución de especies a lo largo del planeta. En palabras del Dr Andrew Tanentzap, investigador principal en el departamento de Plant Sciences de la Universidad de Cambridge y director del estudio, “Sabemos desde hace décadas que sólo una pequeña parte de regiones terrestres, no más del 20%, alberga cerca de la mitad de las especies de vertebrados. No obstante, no disponemos de las herramientas ni de datos suficientes para entender la razón de la existencia de estos patrones”. Y también, “las iniciativas a gran escala para el mapeo de especies a lo largo del planeta y del Árbol de la Vida, unidas a los avances en computación, están permitiendo expandir nuestro conocimiento acerca de la evolución de maneras sorprendentes. Este estudio puede darnos una respuesta a la clásica cuestión de por qué la diversidad varía tanto de unas partes a otras del mundo”, afirmó el investigador.

 

Los científicos utilizaron nuevos métodos computacionales para combinar una gran cantidad de datos biológicos. Éstos incluyen información sobre la distribución global de 11,093 especies de aves y 5,302 especies de mamíferos, y sobre las relaciones evolutivas entre todas esas especies que permiten rastrear el origen de miles de organismos a lo largo del tiempo De este modo, los investigadores fueron capaces de analizar la historia evolutiva de áreas particularmente ricas en biodiversidad en cada una de las ocho grandes regiones biogeográficas de la Tierra, desde Australasia hasta el Neártico. Sorprendentemente, descubrieron que los puntos calientes en los trópicos, como los que hay en los bosques de Sudamérica y las islas de Indonesia, tuvieron mayor tasa de especiación – formación de nuevas especies – en los últimos 25 millones de años.

 

Según el Dr Javier Igea, también investigador en el Departamento de Plant Sciences de Cambridge y autor principal del estudio. “Las lluvias son más abundantes y las temperaturas más altas en los puntos calientes de los trópicos, lo cual enriquece sus ecosistemas, produciendo la aparición de más plantas, más animales que se alimentan de esas plantas, etc.”, afirma el Dr Igea. “Dentro de estos puntos, existe mayor energía disponible y mayor rango de hábitats, lo cual contribuye a la aceleración de la diversificación de las especies”.

 

El Dr Igea también apunta que: “Los puntos calientes de biodiversidad en zonas templadas se han modelado principalmente por las migraciones ocurridas durante los últimos 25 millones de años. Sospechamos que este flujo de especies “foráneas” es el resultado de fluctuaciones climáticas a lo largo de millones de años, en especial enfriamientos. Las áreas ricas en biodiversidad pueden haber actuado como refugios que permiten la supervivencia de un mayor número de especies procedentes de climas más duros”.

 

“Todos los puntos calientes que encontramos alrededor del planeta tienen una mayor complejidad de hábitats y más energía, pero los procesos que controlan la biodiversidad en ellos son muy diferentes en zonas tropicales o templadas” – concluye Igea. Para Tanentzap, la importancia de la migración de especies en regiones templadas sugiere que mantener la conectividad entre puntos calientes debería de ser prioritario para asegurar su conservación en el futuro. “Muchos de estos puntos calientes albergan especies únicas en la Tierra y afrontan pérdidas devastadoras de su hábitat. Proteger estas áreas es vital para preservar la diversidad natural en todo el mundo” – concluye.

Dr Javier Igea

 

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