Juego de Clones

· Cambridge

Los tejidos epiteliales están formados por diferentes células progenitoras mutantes que se
dividen dando lugar a clones. Estos clones están constantemente luchando los unos con los
otros con el fin de conseguir cuanto más espacio posible y su número y tamaño aumenta
considerablemente conforme vamos envejeciendo. Esto se denomina “Mapa mutacional”.
Cuantos más clones mutantes estén creciendo en el tejido, más probabilidades hay de que uno
de esos clones adquiera una nueva mutación que le permita desarrollar un tumor.
Normalmente, unos factores externos o ambientales, actúan como presiones selectivas,
cambiando las reglas de esta batalla por el espacio y permitiendo crecer más a algunos clones
que a otros. De esta manera es cómo funciona la evolución Darwiniana.
Uno de estos factores externos que puede cambiar el resultado de esta competición mediante
la generación de estrés oxidativo, es la radiación ionizante de baja dosis. Utilizando el
epitelio de esófago de ratón como modelo, hemos observado que las exposiciones a dosis
bajas de radiación ionizante, promueven la perdida de clones wild type del tejido y sin
embargo favorecen a ciertos clones mutantes que presentan una adaptación previa a este
nuevo ambiente y son capaces de proliferar más y expandirse hacia el espacio vacío dejado
por los clones wild type.
Si modulamos o cambiamos estos factores ambientales externamente, mediante diferentes
tratamientos, podemos ayudar a los clones wild type a que sean más competitivos en su lucha

y puedan expulsar a los clones mutantes del tejido antes de que estos den lugar a algún tipo
de cáncer.